La Hermandad de San Roque se desplazó a tierras onubenses para pasar un fin de semana de convivencia en las cabañas de Cumbres Mayores. Visitamos el emporio de los hermanos Cárdeno, quizá la mejor fábrica de chacinas de España, y sin duda alguna, la de mayor calidad. Nos enseñaron el proceso de fabricación del jamón ibérico de bellota y degustamos sus productos. Por la tarde, almuerzo en el casino con más productos de la tierra, y la noche en las cabañas, ambientazo, copas y cantes regionales.
Cumbres es un pueblo peculiar. Con mencionar que el castillo medieval de Sancho el Bravo albergaba su campo de fútbol está dicho todo. Es un pequeño pueblo de no más de 2000 habitantes, de casas blancas encaladas y chimeneas humeantes. Pero su secreto está en su altura, 711 metros, y en el viento que la azota, frío del norte, que la hacen ideal para la curación del jamón. Así, en las bodegas donde se seca el jamón, en verano cierran las ventanas durante el día, para abrirlas por la noche,manteniendo un microclima ideal para la salazón de la pata del cerdo. Os aconsejo una excursión a Cumbres, ya que en la fábrica de Cárdeno, en la Plaza de Amparo podéis comprar jamón, caña. lomito, salchichón, etc, a un precio fantástico.
Cuando felicito a alguien por su santo, tengo la costumbre de leer la vida del santo previamente. El día cuatro de noviembre es el santo de mi hermano y de mi hijo. San Carlos Borromeo.
San Carlos perteneció a una familia muy adinerada. Su padre era el Conde Gilberto, su madre pertenecía a los Médicis y su tío era el Papa Pío IV. Sin embargo, San Carlos renunció a todas sus riquezas. En su escudo solo rezaba un lema: “Humilitas” y era conocido como “el padre de los pobres”.
Le tocó vivir una época nada fácil para la Iglesia. Eran tiempos de corrupción, de abusos y mala praxis en los católicos. San Carlos luchó por corregir esos males, por lo que fue considerado uno de los principales exponentes de la contrareforma.
En su vida pública fue el primer Secretario de Estado del Vaticano, y el artífice de la consecución del Concilio de Trento. Reformó los libros litúrgicos y la música sacra. Encomendó a Luigi de Palestrina la Missa Papae Maecelli, estableció la cofradía de la Doctrina Cristiana y fundó las escuelas dominicales. Pero fue en su dedicación a los pobres donde destacó sobremanera.
Dedicaba las rentas de su familia a las obras de caridad. Al establecerse en Milán, vendió la vajilla de plata de su familia en 30.000 coronas para socorrer a las familias necesitadas. Su limosnero tenía orden de repartir entre los pobres 200 coronas mensuales, sin contar las limosnas extraordinarias. En la hambruna de 1569 dio de comer durante tres meses a tres mil pobres con sus propias rentas. Durante la peste que asoló Milán en 1575 no abandonó la ciudad y se consagró al cuidado de los enfermos. La epidemia acabó con el comercio y el santo agotó su fortuna e incluso contrajo grandes deudas. Transformó los toldos y doseles bordados que colgaban del palacio episcopal en vestidos para los pobres, y asistió personalmente a los enfermos y moribundos.
Murió joven y pobre la noche del 3 al 4 de noviembre de 1584, pronunciando las palabras “Ecce Venio”: “ya voy Señor, ya voy” siendo velado por toda la ciudad de Milán.
Su cuerpo se guarda en una antiquísima Iglesia de Milán, la de San Carlos. La Iglesia, como su santo, es pobre, fría, sin ostentación alguna, pero el que entra y reza ante Él, sale enriquecido. Yo lo hice hace unos años.
El blanco domina en esta nueva plantilla para conmemorar los 3 años del blog. Blanco dominante, como el blanco sevillista dominó ayer el blanco madridista. Pobres catetos y pobres criaturitas. Los primeros, haciendo kilómetros y pagando entradas carísimas para ver sucumbir una vez más al equipo galáctico. Y las criaturitas, cuyo único consuelo este año es ver perder al Sevilla, siguen arañándose la cara, hacia arriba, para que se infecte, y cabizbajos y meditabundos se maldicen (muy de ellos, insultarse a sí mismos) preguntándose por qué el grande de Andalucía le gana al grande de Madrid, y ellos no son capaces de ganarle al 4º equipo de esa comunidad. Cosas.
Estuve hace poco en la Maestranza, y reflexionando sobre los toreros banderilleros del momento, me hice la siguiente pregunta ¿Sería Usain Bolt un buen banderillero? Bueno no, sería excelente. Estamos ante una saga de toreros banderilleros don de prima la velocidad, la potencia, el sprint, a la técnica depurada. El toro corre que se las pela, pero el torero le saca dos metros, pasa de largo y le pone un par de banderillas, pegando un buen salto, y a toro pasado.
Así no las ponía el bueno de Manolo Montoliú, ni el maestro de maestros, Esplá. Hay banderillas a media vuelta, al cuarteo, al quiebro, al sesgo, al vola´pié, a pie firme, a toro corrido, galleando, al recorte... y muchas más. Pero las de ahora, las de correr los 40 metros en 3 segundos, esas son las banderillas a lo Usain Bolt, que las pondría muy bien Diego Capel, o Jesús Navas.
Mirad la foto que se acompaña. Con el toro de frente, en la testuz del cornúpeta, el pequeño Esplá se hace grande y clava los garapullos donde hay que clavarlos. Téncia depurada, velocidad la justa. Finura, arte en suma.
He leído buenas obras estos últimos tiempos. “Ángeles Asesinos”, de Michael Shaara”, que cuenta la batalla de Gettisbourgh, desde una doble perspectiva, la del bando unionista y desde el bando secesionista, centrándose fundamentalmente en la psicología de sus personajes. Es considerada una de las mejores novelas bélicas de todos los tiempos.
Me encantó el final de “Los 36 hombres justos”, de Sam Bourne, un thriller policíaco con tintes religiosos. Cuando una novela termina de la forma tan bonita como termina ésta, te dan ganas de “agarrar” rápidamente otra novela y empezarla. Y tengo pendientes obras del japonés de moda, Haruki Murakami, como “Sauce ciego, mujer dormida”, y “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, que tienen una buena pinta tremenda.
Pero la que he iniciado esta semana se lleva la palma. Puede ser mi libro de cabecera, junto a “El arte de la Guerra”, de Sun Tzu y “El guerrero de la luz”, de Paulo Coelho”. Se trata de “El libro de oro”, del Dr. Tangalanga, de editorial Planeta. Comienza el libro con una especie de autobiografía resumida del Dr., para dejar paso a una serie de transcripciones de sus mejores llamados y delirios tarufetianos.
Es es libro ideal para leer cinco minutos, no más, antes de irte a la cama, y llegar al catre con una sonrisa en los labios. No lo he encontrado en las librerías españolas, ni siquiera online, por lo que he tenido que encargarlo en Argentina. Treinta euros portes incluidos en www.tematika.com. Merece la pena.
En él podés aprender frases del maestro para putear, como “ponéte de perfil”, “te pongo una mano encima y te hago mierda”, “toma nota de mi teléfono: 684-685-1523. Me sobra un número. Metételo por el orto”, etc.
También podés tomar nota de los nombres y apellidos que utiliza el maestro: Rabufetti, Rocatagliata, Tarufetti, Berutti, Cantaluppi, Raúl Caseratta, Raul Atenas, de la inmobiliaria Massashusetts, Caratetti, Sr. Durañona, Raúl Formentera, Garibotta, Garibotti, Garchetta el hermano de Gandolfi (dos hermanos que no tienen el mismo apellido), Ragasachi, Licenciado Varela, Raúl Standard, Cardetti, Taretti (con h en medio), Venturetti.
El maestro hizo un llamado a una empresa de publicidad para poner una pancarta, a modo de las que salen en las vueltas ciclistas (en Argentina se llaman pasacalles), y tras discutir la calidad, el precio, la licencia municipal, etc, le dijo a la operadora, “bueno, el texto que quiero poner es el siguiente: Si estás en contra del aborto te pueden partir el orto”, o “Dorita, dame una oportunidad, ¿querés garchar conmigo?”. Cuando la operadora le dijo - ¡yo no puedo poner eso!, el Dr. le respondió: - Oíme, dije Garchar, no dije coger”. Y aquel inolvidable: “Si remontás un barrilete te parto el ojete”. O ese carpintero al que llamó y le dijo: "Me arreglaste el techo tan mal, que cuando llueve salimos al patio".
El Dr. tiene 93 años, y es un deleite oirle putear por teléfono. En la red hay cantidad de llamados colgados en youtube. Pero el libro quedará para la posteridad.
Muchos de vosotros no lo comprenderéis, pero os dejo uno de sus versitos más afamados:
¿Por qué cortaste esa rosa? ¿Por qué cortaste esa rosa que mi madre tan dulcemente cultivó? ¿Por qué cortaste esa rosa, la puta que te parió?
O aquella frase lapidaria, muy apropiada para una que yo conozco, que dice: “Estás tan amargada, siempre mostrando tu histeria, que es por eso que tenés, todo el orto a la miseria”.
Os dejo un llamado del autor.
martes, agosto 25, 2009
Fin de semana grande en La Alpujarra. Viernes con almuerzo en Río Frío y tarde de aguas termales en Lanjarón, con noche de rape y almejas. Sábado de más balneario y ruta alpina en altísimos pueblos blancos de nombres extraños. Pampaneria, Bubión, Poqueira, Capileira, Trevélez. Domingo de aguas cristalinas y arena de piedra negra en Salobreña.
Ni siquiera la Administración se ha puesto de acuerdo en nombrar a la comarca en singular o plural. En las carreteras andaluzas se ve por igual desvíos hacia La Alpujarra o hacia Las Alpujarras. Camina uno por esos parajes, se asoma por aquellos precipicios y tiene la sensación de invulnerabilidad. Se ven los valles y piensa uno en la devastación de una carga de caballería cuesta abajo, y la penosidad de intentar conquistar la zona viniendo con infantería desde Granada.
Pero ya lo advirtió Sun Tzu. Que el arte de la guerra era indispensable dominarlo. Y si los alpujarreños lo hubieran dominado, la historia podía haber cambiado.
Fue en la segunda mitad del siglo XVI. España era la máxima potencia mundial económica y militar. Reinaba Felipe II. El inquisidor Pedro Deza ordenó publicar en Enero de 1567 una dolorosa pragmática por la que se prohibía a los moriscos el uso y escritura de su idioma, tanto en público como en privado, se les obligaba a hablar en castellano y entregar sus libros en lengua árabe, -renunciar a sus ritos, nombres, costumbres, trajes…, la destrucción de todos los baños medicinales y de aseo y la obligación de tener abiertas sus casas y de que sus mujeres no se cubriesen el rostro. Antes, en 1501, Fernando el Católico mandó un ejército de 80.000 hombres de infantería curtidos en las más cruentas batallas, y 15.000 soldados de a caballo que sofocó la primera protesta. Lanjarón fue saqueado y destruido.
Con esa pragmática se levantan los moriscos en revuelta al mando de Fernando de Córdoba y Valor, también conocido como Aben Humeya. Se organizan y toman como base de operaciones la comarca Alpujarreña. Serán don Juan de Austria el comandante en Jefe, que poco después comandaría la flota aliada en la batalla de Lepanto contra el enemigo turco.
Ante tal sublevación, el 3 de Febrero de 1569, el Marqués de Mondéjar inicia una gran ofensiva comenzando con Órjiva. Después invade Poqueira -ciudad elegida por su situación geográfica como refugio de mujeres y niños y custodia de las riquezas de los sublevados-, donde se hace de un gran botín de oro y numerosas esclavas andaluzas. Después arremetió contra Juviles, donde el ejército castellano degolló a dos mil mujeres. Varios días más tarde toma la ciudad de Paterna donde, además de saquear la ciudad, apresa a la madre y hermanas de Aben Humeya y hace esclavas a gran cantidad de granadinas.
En los primeros días de Septiembre de este año de 1570 se inicia el asedio definitivo a las Alpujarras, talando e incendiando los campos de bosques y degollando a todos cuantos se cruzaban en el itinerario trazado por el potente ejército al mando del Comendador Mayor Recasens. Los que conseguían esconderse en las cuevas de la sierra eran cazados como alimañas, introduciendo por la boca de entrada manojos de ramas encendidas para que murieran abrasados. Los cautivos eran vendidos en los mercados y las ganancias repartidas entre la soldadesca -todo un incentivo para el saqueo y el asesinato.
Terminó la sublevación morisca con 70.000 expulsados, miles de muertos y los campos arrasados. La Alpujarra, que según algunos, significa tierra de hierba, o también, la fortificada, fue finalmente conquistada. En manos de un ejército profesional hubiese sido inconquistable. Pero el desconocimiento del arte de la guerra y el hecho de estar formado el ejército por campesinos hizo inclinar la balanza a favor de Felipe II.
Os dejo unas fotos de la zona. El bote de miel con piñones y el panal de rica miel lo dejo para mí. Hasta otra.
¿Está perdiendo el Sevilla F.C. la oportunidad de ganar títulos con el actual entrenador?
Ha tenido el Sevilla en los dos últimos años, posiblemente, las mejores plantillas de su historia, y la actual es también, un verdadero plantillón plagado de internacionales.
El primer año de Juande no estaban ni Poulsen ni Keita, y el equipo jugaba bien, bastante bien. El comentario general era que si tuviéramos un gran 9, un Súker, el equipo estaría arriba, muy arriba. El final de liga fue de un nivel altísimo. Se ganó la UEFA en Eindhoven y en el tramo final de liga se ganó a Real Madrid, a Barcelona y al resto, jugando muy, pero que muy bien. Se clasifica para la UEFA empatado a puntos con el cuarto clasificado, y si la liga hubiese durado cuatro jornadas más, el equipo hubiera quedado subcampeón seguro.
El segundo año de Juande Ramos fue el del tiki-taka. Se sabía que el Sevilla jugaba al toque, con precisión, al ataque, y creaba muchísimas ocasiones de gol. Tantas, que por muy bien que defendiera el contrario, el Sevilla te marcaba. Sobre todo en casa, donde el Pizjuán fue un auténtico fortín. Con ese estilo, con esa mentalidad, se ganó la supercopa de Europa, la segunda UEFA, la Copa del Rey y la supercopa de España. Queda el Sevilla tercero en liga, peleando por ella hasta la última jornada y posiblemente siendo robado en la penúltima con la actuación arbitral más vergonzosa de los últimos 40 años del fútbol español.
Juande pega la espantá dejando al Sevilla dos años como mejor equipo del mundo según la FIFA, y el Consejo del Sevilla apuesta por Jiménez. En su haber, la difícil tarea de coger una plantilla rota por la muerte de un compañero, y el sacar muchos partidos jugando un fútbol práctico, resultadista. En su debe, el haber perdido partidos que tenía ganados, importantísimos, como la vuelta contra el Fenerbace en casa, y el haber jugado encerrado cuando tenía que atacar sí o sí, como en la vuelta de la eliminatoria contra el Barcelona en el Nou Camp (con un 1-1 en la ida) en el que el Sevilla empató a cero consiguiendo un resultado absurdo, ya que había que ganar, o perder dándolo todo por ganar, pero empatar a cero era ridículo.
Termina la temporada en puestos de UEFA, y con la afición dividida entre pro-jiménez y anti-jiménez, el Consejo lo ratifica. Se va Alves al Barcelona, Poulsen a la Juventus y se traen nuevos refuerzos. El entrenador no protesta, por lo que debe estar conforme con ellos. El Sevilla es eliminado en la fase de liguilla de la UEFA, contra todo pronóstico y ante equipos muy inferiores. Hace un buen papel en la Copa, donde cae en seminifales, pero de una manera poco digna. Siendo superado por el Atlétic Club y sin chutar a puerta en todo el partido de vuelta. Vuelve Juande Ramos a un Nervión lleno de juandólares, entrenando al Real Madrid y le mete 4 al Sevilla. La afición canta el Jiménez vete ya. Termina el Sevilla la liga en tercera posición, sin jugar bien, y con la duda de qué posición hubiera tenido el Sevilla si Valencia, Atlético de Madrid o Villarreal hubieran estado a su nivel habitual. El consejo vuelve a renovar a Jiménez, y le trae a otro internacional de postín, Zokora, y a Sergio Sánchez, un buen lateral derecho, de momento.
Por lo que se ha visto en pretemporada, el sistema sigue siendo el mismo. Medio centros defensivos, mucha presión, gran desgaste físico, pero poco toque. Poca proyección ofensiva. Más de lo mismo. Se ganan partidos aburridísimos. El Sevilla que jugaba igual sin importar cual fuese el resultado ya no existe. El Sevilla que iba perdiendo 0-2 ante el Madrid y que siguió jugando de la misma manera hasta remontar y ponerse 4-2 se ha desvanecido. Ahora tenemos el Sevilla de la presión agotadora, hasta que se agotan nuestros jugadores y se meten atrás en su campo, dando el balón y la iniciativa a los contrarios.
El Consejo hace retoques en la plantilla para mejorar lo que hay, para equilibrarla o para reforzar puestos con jugadores a priori titulares. Creo que el entrenador del Sevilla es mejorable, y con él la forma de jugar y los resultados. También creo que con un entrenador con otra forma de jugar, el Sevilla habría ganado más puntos la temporada pasada (ganarle la liga al actual Barecelona parece imposible) y no hubiese sido eliminado en UEFA en la liguilla. Creo también que con la actual plantilla, podría aspirarse a luchar por un título (solo digo luchar, no ganarlo), pero tengo la desagradable impresión que hace falta un salto de calidad en el banquillo, que es el puesto que debe reforzar el consejo, y que debería haberlo hecho ya, porque estamos desperdiciando la plantilla de un Sevilla grande que está hecho para ganar títulos.
Mientras tanto, lo que es seguro, es que sus jugadores saldrán en las estampitas del albún de la liga, los del equipo de la carretera de Cádiz a la derecha antes de llegar a Bellavista, no.